Creado en el Tíbet en el siglo VIII, el mandala es un instrumento de meditación que representa, en forma geométrica, la relación entre el hombre y el cosmos, es decir, eternidad y equilibrio.
Inspirándose en este concepto, las mesas Mandala reúnen materias primas elementales, como piedra, madera y metal, con distintas formas y texturas que, en conjunto, hacen que el producto sea único y atemporal. Diseñada para realzar los ambientes de forma actual y auténtica, la colección incluye mesas auxiliares y mesas de centro, que pueden utilizarse en composición o individualmente, como forma de complementar la decoración.