La región de Capadocia ha sido moldeada durante miles de años por la naturaleza y la historia. Sucesivos depósitos de sedimentos volcánicos de diferentes densidades expuestos a la erosión han creado uno de los paisajes más insólitos del planeta. Durante cientos de años, en estos valles turcos, comerciantes, agricultores y criadores de caballos construyeron sus casas con incrustaciones de rocas, cultivaron la tierra fértil, presenciaron el ascenso y la caída de reinos y unieron Oriente y Occidente.
Tan lleno de magia como la propia Capadocia está el sueño de volar, y el globo es la materialización más poética de esta fantasía. El globo deambula por el cielo allá donde lo lleve el viento, una mezcla de aventura y entrega. A bordo de una pequeña cesta, suspendida a cientos de metros por un globo aerostático, es difícil no sentirse rehén de la libertad.
En el cielo de Capadocia, globos inflados deambulan buscando un lugar donde aterrizar. Si me preguntaras ¿qué hacen los globos? Yo diría que cambian a la gente.