Basándose en la estética de mediados del siglo pasado, cuando las curvas estaban presentes en el mobiliario, Ronda recupera la sinuosidad sensual trayendo al presente el lenguaje estético dinámico del movimiento.
Sus arcos y concordancias guían nuestra visión en recorridos fluidos, que definen la forma, brindando nuevas lecturas en cada ángulo desde el que se observan.
Ronda es eso, dinámica, sensual, ligera. Vibra bajo la luz como algo orgánico que nos llama a ser disfrutado, colocándose en el entorno como una figura viva y presente.